En el fútbol también juegan los imponderables y a veces influyen en el resultado de un partido. Ayer Boca Unidos lo sufrió en carne propia. El reloj marcaba 25 minutos del primer tiempo cuando se equivocó la defensa local, Flores tocó hacia atrás para Pérez (estaba distraído) aprovechó Milano y Moisés lo cruzó justo rechazando hacia un costado. El delantero cayó y el árbitro insólitamente sancionó penal, que solamente él vio.

Lo ejecutó el mismo Mauro Milano a los 25 minutos de la etapa inicial y con ese gol Huracán venció por 1 a 0 a Boca Unidos, que jugó mal, en un partido deslucido disputado ayer por la 25ª fecha de la B Nacional, en una cancha que tampoco ayudó, afectada por las últimas lluvias y los sucesivos partidos.

Así, mientras el “globo” logró su tercer triunfo consecutivo, aunque esta vez sin prácticamente hacer nada y favorecido por un fallo equivocado del árbitro Pablo Díaz (le quedó grande el partido), Boca Unidos volvió a caer en casa y le está costando hacerse fuerte de local, alejado del buen fútbol.

En la tarde noche del sábado otra vez careció de volumen de juego y fue evidente su alarmante falta de ideas para provocar situaciones de riesgo sobre el arco rival. Se nota que el esquema táctico no es el más indicado, el 4-4-1-1 no da resultados. Ayer nuestro apunte no registró en los primeros cuarenta y cinco minutos ninguna llegada con “olor” a gol sobre el arco defendido por Daniel Islas y recién en segundo tiempo, cuando a los 10’ pasó a jugar con línea de tres en el fondo al salir Flores e ingresar Guillermo Israilevich tuvo más presencia en tres cuartos de cancha.

Pero Boca Unidos ya estaba 0-1 abajo y a veces apresuraron las jugadas, favoreciendo el dispositivo defensivo de Huracán, que en el segundo tiempo ni siquiera asomó por las inmediaciones del arco defendido por Sessa. Dentro de ese contexto, hubo dos acciones que inquietaron a Islas, en la más clara tras un desvió en una entrada al área de Raymonda la pelota fue hacia Matías García que remató cruzado ante la salida del arquero y Cristian Núñez, muy exigido, remate muy ceñido cayéndose junto al segundo palo.

El partido fue mal jugado por los dos. Al comienzo Huracán presionó la salida dejando al descubierto las limitaciones técnicas de Alan Pérez para salir jugando y algunas decisiones inoportunas como la de Flores tocando hacia su misma área estando cerca un rival. Acción que le costó la sanción del inexistente penal que le cobraron a Moisés, quien salió a cortar el error de sus compañeros.

Con ese simple recurso el “globito” lo complicó a Boca Unidos que tuvo que recurrir seguido a pelotas largas, con el “negro” Núñez debatiéndose en soledad arriba y solamente se observaba algún acompañamiento aislado de Raymonda. Los demás estaban más abocados a marcar que a jugar y entonces el fútbol que se le reclama no apareció. Ni Archubi, ni Raymonda -a pesar de su empeño-se acoplaron a Sánchez Paredes y Frezzotti en el medio y como tampoco José Luis Villanueva se decidió a respaldar a Núñez arriba por el sector derecho. La ofensiva fue prácticamente nula.

A los 25’ ocurrió el error defensivo de Boca y el grosero yerro del árbitro que Milano aprovechó para convertir el penal con fuerte remate bajo, a la derecha de Sessa. Dos minutos después Huracán estuvo cerca del segundo con un zurdazo de Matías Gimenez que se perdió cerca del poste derecho del arquero local. Esas fueron las dos únicas situaciones de un primer tiempo mal jugado y en el que Huracán sacó la mínima diferencia.

La segunda parte siguió igual, Boca Unidos no se decidió a arriesgar para ir a buscar el empate y recién a los 10’ cuando entraron Guillermo Israilevich y Matías García mejoró en su disposición. Pasó a jugar con tres en el fondo, tuvo más tiempo la pelota y lo alejó a Huracán de su campo, para empezar a merodear, sin orden eso sí, el área visitante.

Claro que más allá del cambio de actitud, a Boca Unidos le faltó más volumen de juego e inteligencia para abrir a una defensa de Huracán que cerró todos los caminos y se hizo fuerte, tanto por arriba como en el juego aéreo. Por eso un buen desborde de Sánchez Paredes cuyo centro cortó abajo Islas cuando detrás suyo entraba Villanueva para convertir, la citada de García que desvió el disparo ante el arquero a los 32’ y la última, con el cabezazo apenas alto de Moisés a los 41’, no fueron suficientes para torcer el rumbo de un partido que pronto pasará al olvido.

Al final, que la misma sensación de otros partidos jugados en este mismo torneo. Si Boca Unidos no cambia su manera de jugar, si no propone algo más audaz para generar situaciones de gol ante el arco rival, seguirá sin alcanzar su mejor volumen de juego. No se le darán los resultados y, lo más triste, seguirá alejando de la cancha a su propia gente.

Por eso hay que esperar que reaccione. Tiene equipo para ello, pero debe tomar una decisión en lo inmediato. Así como jugó ayer, seguirán diluyéndose las esperanzas de que pueda concretar un cambio positivo.

Síntesis

Boca Unidos (Corrientes):  Gastón Sessa; Franco Flores, Alan Pérez, Matías Moisés y Leonardo Baroni; José Villanueva, Diego Sánchez Paredes, Alejandro Frezzotti y Rodrigo Archubi; Santiago Raymonda y Cristian Núñez. DT: Claudio Ubeda.

Huracán: Daniel Islas; Federico Mancinelli, Rodrigo Erramuspe, Alexis Ferrero y Guillermo Sotelo; Alexis Danelón, Walter Busse, Hugo Barrientos y Matías Giménez; Mauro Milano y Jerónimo Barrales. DT: Juan Manuel Llop.

Gol en el primer tiempo: 24m. Milano (H), de tiro penal.

Cambios: en el segundo tiempo, 10m. Matías García por Archubi y Guillermo Israilevich por Flores (BU); 23m. Leandro Kuszko por Milano (H); 26m.Gabriel Morales por Villanueva (BU); 33m. Lucas Villarruel por Giménez (H) y 40m. Daniel Vega por Barrales (H).

Arbitro: Pablo Díaz.

Estadio: Huracán Corrientes.

Fuente: Ascenso del interior

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